| Las mujeres que se cubren la cara
Lafcadio Hearn hizo
una observación agudamente perspicaz acerca de nuestras expresiones. Una vez,
en un viaje de tren, vio a tres mujeres japonesas. Dormitaban y se cubrían las
caras con las mangas de sus kimonos. Hearn escribió: "Marude nagare no
yurui ogawa ni saite iru hasu no hana no yo da" ("Ellas eran como
las flores del loto en el fluir suave de las aguas", Kokoro).
La mujer no puede
saber si su cara durmiente es hermosa o no, pero teme que tal vez pueda mostrar
una expresión descuidada y negligente a los otros. Exponer esa expresión
generaría un problema. Las mujeres de antaño, por educación, no lo hacían.
Cubrirse la cara con
la manga del kimono evita mostrar la expresión desnuda a los demás, como puede
suceder en los momentos de tristeza o de timidez. Es una expresión de la
tradicional discreción japonesa.
En la actualidad vemos
muy poca gente en kimono, y aun quienes lo visten, sólo lo hacen en ocasiones
formales. Diría, si bien mi conocimiento del mundo femenino es insuficiente,
que hoy en día las niñas ni siquiera pueden ponérselos sin ayuda. Sin embargo,
podemos estar seguros de que Hearn sintió que las caras cubiertas por las
mangas de kimono eran hermosas. Además fue muy perceptivo al conectar esa
actitud con la sonrisa japonesa.
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Inmediatamente después
de la observación en el tren Hearn recuerda y describe lo siguiente: "Un
sirviente, empleado hacía mucho tiempo en mi casa, me parecía el más feliz de los
mortales. Siempre se reía cuando se le hablaba (...) Pero un día lo espié
cuando él se creía por completo solo, y su cara me asombró. No era la cara que
yo había conocido. Líneas duras de pena y de ira aparecían en ella, dándole el
aspecto de una persona veinte años más vieja. Tosí para anunciar mi presencia.
De pronto la cara cambió, se alisó, se ablandó y se iluminó como por un milagro
de rejuvenecimiento." (Kokoro)
¿Cómo entender la cara
de este hombre? ¿Podemos verlo con ojos críticos como una persona falsamente
obediente? ¿Podemos tomar su engaño como una forma de halagar? ¿O atribuir todo
el asunto a la "sonrisa japonesa tan misteriosa e inescrutable", como
siempre se hace? Hearn reflexiona en otro sentido y concluye: "Un milagro,
sin cuestión, de auto-control continuo y altruista." Comparto esta
opinión. Creo que la sonrisa japonesa es en el fondo un gesto de auto control.
Si las circunstancias exigieran a alguien un autocontrol aun mayor, daría un
paso más y se cubriría la sonrisa con la manga. Así como la carcajada, con el
paso del tiempo, llegó a considerarse poco natural, también hemos llegado a controlar
la sonrisa de esta manera.
*
Kunio Yanagita hace
una distinción entre emi (la sonrisa) y warai (la risa). La risa
tiene voz, mientras que la sonrisa es muda. La risa a veces da asco a los
otros. Y algunas formas de la risa expresan lo opuesto de un sentimiento cálido
o afectuoso. En cambio, "la sonrisa no involucra este tipo de sentimientos
en absoluto. Esta es una de las diferencias más claras." (Onna No
Sakigano, Las mujeres de caras como flores)
Yanagita describe una
situación común: en un grupo de personas sentadas, algunas ríen; sin embargo,
son menos los que ríen y más los que sólo sonríen en un gesto de simpatía con
los compañeros que se ríen. La sonrisa es más bien "una suerte de saludo a
las personas que se ríen. Tal vez sea porque juzgan incorrecto reírse a
carcajadas, y aunque se sintieran malhumorados o resentidos en ese momento,
expresarlo podría provocar un sentimiento poco favorable en los demás. Cuando
las personas están disfrutando y divirtiéndose, necesitan las sonrisas de los
que tienen alrededor. Por eso, nadie interpreta este comportamiento como una
instancia del ‘seguimiento a ciegas’”. (Onna No Sakigano, Las mujeres de
caras como flores)
Si la risa es un
fenómeno complejo que requiere cierta interpretación filosófica, la sonrisa es
otro que exige una interpretación socio-psicológica extremadamente sutil.
Por el momento, dejaré
de lado las diferencias particulares entre la risa y la sonrisa para hacer esta
pregunta: el tipo de sonrisa que presentan Hearn y Yanagita, ¿es una
característica general de las personas japonesas? En un sentido, creo que no.
He conocido a personas de otras nacionalidades y también tenían un gesto
semejante a la sonrisa en simpatía con el otro. Por ejemplo, el término sourire en francés tiene casi los mismos matices de significado que nuestro bisho.
Alguna vez una mujer japonesa se
rió, tal vez cubriéndose la boca con la mano, en una fiesta formal en
Inglaterra, y su actitud fue reprochada por extremadamente descortés. Me pregunto,
sin embargo, si lo era. Seguramente, cubrirse la cara con la mano todo el
tiempo no demostraría buena educación. No obstante, si una persona siente que
el gesto de esconder la risa es descortés, debe de ser bastante insensible a
todas las expresiones humanas, las del rostro y también las más profundas.
*
La sonrisa como saludo
debe de ser una expresión facial universal, algo tal vez común a todas las
naciones. Sin embargo, la palabra francesa sourire también incluye una
dimensión que refiere a la risa para burlarse de otros, mientras que la
nuestra, bisho, no tiene tal significado en absoluto. Hay que prestar
atención a diferencias de este tipo.
En otras palabras,
entre nosotros, la “sonrisa como saludo” paulatinamente ha llegado a ser la
“sonrisa de autocontrol”, hoy en día ubicua y general en nuestra sociedad,
fijada como un elemento distintivo de nuestra cultura nacional.
En consecuencia,
podremos leer correctamente el significado de la sonrisa de otra persona de
acuerdo con los códigos de nuestra propia cultura. Pero ese mismo gesto no
siempre podrá ser interpretado correctamente por los extranjeros, que tienen
una cultura distinta.
Kunio Yanagita dijo
que la sonrisa nunca es un gesto de “seguimiento a ciegas”. Es cierto que
cuando sonreímos, estamos “siguiendo” al otro o simpatizando con él, y sin
embargo no es más que la manifestación visible de una modalidad social: el acto
de seguir al otro resulta tan natural que es prácticamente involuntario.
Hemos estado sonriendo sin parar
desde hace mucho tiempo. En especial, a los superiores. Ya es algo casi natural
para nosotros.
Los no japoneses
pueden entender la sonrisa como una forma del saludo. Pero la sonrisa de
autocontrol, aunque pueda impresionarlos favorablemente, también los puede confundir.
Aun más se confundirían con la transformación que sucede a “la sonrisa de
autocontrol” cuando -con el enfoque de repente vuelto hacia el interior de la
persona que produce el gesto- se convierte en sonrisa forzada e irónica, no
menos típica, pero sí más compleja.
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Hearn percibió el
autocontrol en bisho, la sonrisa o la pequeña risa japonesa. La palabra
misma es interesante por la concordancia entre bi (pequeño) y sho (chico).
También la palabra ko (pequeño) compone la frase komata no kireagatta (literalmente, “pequeña mujer que da pasos”, pero con el significado de
una mujer a la moda o una mujer con buen estilo), o la frase kote o kazasu (protegerse
los ojos poniendo una mano como visera). Esto no alude a que haya una parte de
la mano llamada kote (mano pequeña). Significa que uno utiliza la mano chotto (un poco, en medida pequeña) como visera o una pantalla protectora, y “un
poco” indica la intención de controlarse o de reprimirse.
Con referencia a esta
última palabra, cuando llamamos a alguien para que venga, decimos chotto (sólo
un poco), para mitigar la descortesía de convocar, de manera imprevista y
espontánea, a otra persona. Por supuesto, hoy en día la palabra chotto ya
no se usa con la misma frecuencia que antes. De hecho, encuentro que la palabra ko (poco, pequeño) sigue apareciendo actualmente sólo en frases como konamaiki (un poco rebelde) o kozakashii (un poco exaltado), y las dos tienen
connotación negativa. El énfasis se desplaza hacia una actitud más agresiva que
de autocontrol. Este último fenómeno cultural está en disminución.
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